Actualidad Sagrado Corazón de Jesús y san Antonio de Padua

Sagrado Corazón de Jesús y san Antonio de Padua

La fiesta se celebra el viernes siguiente al Corpus Christi. Este año van seguidas las tres fiestas del Sagrado Corazón de Jesús, la del Corazón de María y la de San Antonio. Son los días 11,12 y 13. Viernes, sábado y domingo. 

La devoción al Sagrado Corazón, de alguna manera nos propone que seamos capaces de acercarnos a Dios más por el corazón, por vía afectiva, que por la razón. San Juan nos dice que Dios es amor. El mandamiento nuevo de Jesús gira en torno al amor. Por eso el lenguaje racional es insuficiente, se queda corto, para hablar de Dios. En este mes hagamos nuestra esta afirmación de San Gregorio Magno: “Aprende a conocer el corazón de Dios en las palabras de Dios”. Dios es amor. El suyo es un lenguaje de amor. Cuando entendamos su Palabra como la de Alguien que nos ama, llegaremos a comprendernos a nosotros mismos y a conocer el corazón de Dios. De ahí que el que papa Francisco nos invite “a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso. No hay razón para que alguien piense que esta invitación no es para él, porque «nadie queda excluido de la alegría reportada por el Señor” (EG3)


Es curioso que sea el corazón el único órgano interno de nuestro cuerpo que sentimos, escuchamos e incluso hay momentos en los que apreciamos sus cambios de ritmo según los diferentes estados de ánimo que tengamos.  Tal vez por eso cada persona tiene una relación distinta con el corazón que con los demás órganos, a los que solemos sentir a través del dolor o malestar. 

Rastreando los sermones de San Antonio, parece ser que, predicando en Limoges, Francia, y comentando las palabras del Salmo 55: “¡Quién me diera alas de paloma para volar y posarme!”, el Santo escribe: “Sed como la paloma, que hace su nido en lo más profundo del hueco de la piedra. Si Jesucristo es la piedra, el hueco de la piedra donde el alma debe refugiarse es la llaga del costado de Jesucristo…  Esta llaga conduce a su Corazón... El le ha abierto sus brazos y le ha abierto su costado y su Corazón, para que allí vaya a esconderse… El alma religiosa debe caminar hasta el manantial de donde brota, hasta lo más íntimo del Corazón de Jesús… que allí encontrará luz el alma, consolaciones, paz y delicias inefables.

En la tradición capuchina decimos que “nuestra oración es más bien "afectiva", u oración del corazón, que nos lleva a una experiencia íntima con Dios” (IICPO.17). Desde que leímos el pequeño libro de El Principito sabemos que “solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos”. 

Que Dios nos conceda el arte y la sabiduría para ver más allá de las apariencias y valorar las cosas por aquello que en realidad son, y no por lo que parecen.

Fr. Benjamín Echeverría, OFMCap 

Amado Royo, corresponsal del Mensajero de san Antonio

Amado Royo, corresponsal del Mensajero de san Antonio

Hasta escribir estas líneas no he sido consciente de que en cierta manera siempre ha pasado o he tenido al lado a la orden franciscana en algún momento de la vida. Recuerdo de niño que en casa de mi abuela materna, Carmen, estaba el Mensajero de San Antonio, y me gustaba leer las historias para niños que traía y también que la imagen de San Antonio se pasaba de casa en casa en el pueblo.

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