Actualidad Amado Royo, corresponsal del Mensajero de san Antonio

Amado Royo, corresponsal del Mensajero de san Antonio

Hola a todos, me piden que me presente y lo voy a intentar.
Me llamo Amado Royo, vine al mundo en Mediana de Aragón, un pueblo de la provincia de Zaragoza, hace ya 59 años. Naci según me contaron un poco enclenque, aunque eso si muy esperado al ser el primer hijo, nieto, sobrino etc. y para aquellos tiempos chico, fui un chavalín un poco enfermizo hasta los cuatro años en que me quitaron las anginas, hecho que tengo muy grabado en la memoria, y a partir de ese momento crecí, según dicen y las fotos atestiguan, rollizo y sanote.

La infancia fue como la de cualquier chaval de pueblo; entre la escuela, la pandilla y las correrías típicas de mozalbetes (alguna tarascada, coger nidos, alberges, etc). En estos momentos recuerdo muy gratamente a las catequistas Mari Carmen Perera y Paquita Mainar, que se ocuparon y preocuparon de formar nuestras pequeñas conciencias para que pudiésemos tomar La Primera Comunión.

A eso de los 10 años pasaron por el pueblo los hermanos franciscanos y algunos amigos se fueron a seguir los estudios con ellos al colegio-seminario que tienen en Palencia (Jesús, Manolo, Alberto, Narciso), yo no fui al considerar mejor mis padres el ir interno a Zaragoza al colegio Moncayo de los Hnos. Corazonistas, donde ya estaba algún chaval del pueblo. Allí fui con 10 años, hice el bachiller y salí para hacer el C.O.U. y a la universidad.

¡Qué resumen le pegado a los 7 u 8 años de la vida de un joven y que son posiblemente los que te marcan la vida!

Naturalmente son los años a los que te salen los pelicos en el bigote, fumas los primeros cigarrillos, naces a los primeros amores platónicos, te crees que tienes solución para todos los problemas del mundo, etc, en esas estábamos. Llegó la democracia y me gustaría reseñar el hecho en esos días de la toma de habito y primeros votos de Jesús en los Hnos Franciscanos en Zaragoza. Luego cuando tuve que hacer ingeniería surgió el problema de buscar una residencia para poder seguir estudiando, y buscando surgió la posibilidad de hacerlo en la residencia que habían habilitado los franciscanos en San Antonio en Torrero, pero estaba muy solicitada y fue gracias a el padre Cristóbal Millan, que tenia familia en Mediana, el que pudiese entrar. Ese año salieron convocadas oposiciones a la que entonces se llamaba C.T.N.E., compañía telefónica nacional de España. Conseguí aprobarlas y a partir de ahí comienza mi vida laboral, que me permitió disponer de una estabilidad económica y a raíz de esa estabilidad te permite pensar en crear una familia, la que formamos Maria Jesús y yo en el 84, a los dos años nació nuestra hija Silvia en Tarragona y después de pasar por Valencia recalamos en Zaragoza donde seguimos en estos momentos.
 
Amado, háblanos de tu actividad profesional
Como he comentado en las líneas precedentes la he desarrollado totalmente en Telefónica en distintos departamentos y especialidades. Cuando me incorporé, allá por el año 1981, lo hice en el departamento de mantenimiento de centrales de conmutación de voz, posteriormente en el 1987 promocione al departamento que se denominaba de transmisión, en 1988 conseguí la oposición al de informática que  también se llamaba conmutación de datos y que ha sido en el que he desarrollado toda mi vida laboral hasta ahora. Comentar que también en Telefónica he estado ligado unos años a la vida sindical, a distintos niveles, en los que se llaman sindicatos independientes.

Cómo entras en contacto con los capuchinos y cómo surge la idea de colaborar con la revista.
Hasta escribir estas líneas no he sido consciente de que en cierta manera siempre ha pasado o  he tenido al lado a la orden franciscana en algún momento de la vida. Recuerdo de niño que en casa de mi abuela materna, Carmen, estaba el Mensajero de San Antonio, y me gustaba leer las historias para niños que traía y también que la imagen de San Antonio se pasaba de casa en casa en el pueblo.

Posteriormente, como he comentado en las líneas anteriores, vinieron al pueblo los hermanos franciscanos y parte de la pandilla de amigos marcharon con ellos a Palencia, después el tiempo que estuve conviviendo con ellos en la residencia de Torrero. También la ceremonia de la santificación del Padre Pio me impacto y llamo mi atención pues no lo conocía. A los años, después ya de estar en Zaragoza establecidos, empezamos a subir a la celebración de la Misa a San Antonio pues nos gustaba más el mensaje evangélico que se da en las celebraciones franciscanas y al tiempo vimos  un cartel que pedía voluntarios para repartir la revista, pase a la oficina y entre en contacto con Julio y José Antonio y así empecé como repartidor del Mensajero de San Antonio, primero en el barrio del Actur y después en el mío en la Almozara, donde hago el reparto.

Cuéntanos alguna anécdota sobre esta actividad
El reparto de la revista en la ciudad es un poco mas frío que el que se hace en un pueblo o una localidad pequeña ya que se deja en los buzones y el contacto con el suscriptor es apenas un “buenos días le dejo en el buzón el Mensajero de San Antonio”. Aun así me ha pasado que a veces te dicen que subas a algún piso, sobre todo cuando la revista pasa de padres a hijos, y te preguntan ¿El porque de la revista? Y les explicas la labor de difusión franciscana, las diferentes obras de caridad y de asistencia que hacen los hermanos (Pan de los pobres, el comedor, el hogar social, el ropero, la asistencia y orientación, etc) servicios que todos ellos se pueden hacer con la suscripciónes, donativos y ayudado y apoyado con voluntarios. Pero por contar una anécdota que, me ha pasado alguna vez en la época de fin de año, cuando se hace el reparto y la venta del calendario y lotería, llamas al piso del suscriptor y te dicen subir y es  un cuarto piso sin ascensor, por una escalera estrecha en obras, cargado de revistas y calendarios y al llegar me dice la persona que me atiende que no está la persona suscriptora que vuelva otro día, en esos momentos sacas tu mejor sonrisa y San Antonio ayuda y frena la lengua y el pensamiento!!.

¿Qué sientes por san Antonio?
De San Antonio me interpela su representación con el Niño Jesús en brazos, cuanta fidelidad, pureza y amor a Jesús derramo en vida que El venia a estar amorosamente en sus brazos. Creo que ese amor de Jesús a San Antonio es el camino que nos facilita el hacerle llegar nuestras necesidades, angustias y penas, por eso San Antonio es y decimos ”gran milagrero”.

¿Cómo te sientes con esta colaboración? ¿Por qué la haces?
Me gusta y agrada saber que repartiendo El Mensajero acercamos el evangelio y los valores franciscanos a las casas de los suscriptores, creo que es también una forma de llevar a las familias a San Antonio, no es una revista más, en sus páginas no se encuentran insultos, ofensas, maledicencias, etc, todo lo contrario, buenos consejos, ayuda espiritual y humana, humor sano y alegre, en resumen mensaje evangélico.

¿Qué te parece la revista?
La veo de formato muy manejable, gráficamente las fotos acompañan el texto excelentemente, únicamente, por poner alguna pega, y pensando en que mayormente las personas que mas la leen tienen alguna limitación en la vista, a la letra de los textos le daría un pelín de más cuerpo (negrita). También de vez en cuando daría más visibilidad a la labor social que se realiza para que se reconozca y valore más la labor franciscana.
 
Por último qué mensaje darías a tus suscriptores y a los lectores en general
Primero de todo darles las gracias por todo el bien que se hace con su suscripción y del que muchas veces no somos conscientes, después pedirles que hablen de ella, de sus contenidos, que la pasen a vecinos, amigos, conocidos y que le hagan propaganda del mucho y bien que se hace con tan poco que cuesta.

Gracias Amado por tu colaboración desinteresada y por tu amor a San Antonio
 

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